Galeno y la doctrina estoica de la doble perversión

Marcelo D. Boeri

Resumen


Galeno sostiene que la visión estoica de que los niños están familiarizados inmediatamente con lo que es bueno es falsa. Crisipo argumenta que cuando una persona actúa mal es porque su naturaleza ha sido pervertida y que la causa de la perversión (διαστροφή) es doble: la influencia de los compañeros y lo que se deriva «de la naturaleza misma de las cosas». Los niños, sostiene Galeno, se precipitan hacia el placer y evitan el dolor sin ninguna instrucción. Además, se enfadan, lo que prueba que lo primero natural no es la propensión a lo bueno, sino a las emociones. Sin embargo, Galeno reconoce que, aunque al principio los niños están familiarizados con el placer y el deseo de ganar, cuando crecen tienen una familiaridad natural con el bien. En este artículo sostengo que los estoicos tienen una forma razonable de responder a la objeción de Galeno: dado que él admite que, cuando los seres humanos desarrollan su racionalidad, se produce una familiaridad con el bien (siendo dicha familiaridad algo natural), implícitamente concede que la inclinación al bien forma parte de la naturaleza humana. En mi discusión me ocupo brevemente de la primera orientación del animal humano hacia sí mismo y sugiero que éste es el primer bien; de hecho, para los animales lo apropiado es perseguir los bienes naturales primarios que garantizan la preservación de su propia constitución. Ese bien inicial aún no es un bien moral, pero es una condición necesaria para el correcto desarrollo de la persona, es decir de la inclinación hacia lo que es apropiado en el sentido moral.

 


Palabras clave


Galeno; estoicos; perversión; bien natural; animal humano; ética

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DOI: https://doi.org/10.20318/fons.2020.5031

ΠΗΓΗ/FONS EISSN 2445-2297, editada por el Instituto de Estudios Clásicos sobre la Sociedad y la Política "Lucio Anneo Séneca"
Universidad Carlos III de Madrid